RECORTES SI (PERO EN ARMAMENTO)

Calcular el gasto militar español resulta una ardua tareaque exige complicados cálculos de ingeniería financiera, ya que todos losgobiernos sin excepción siempre se han esmerado en enmascarar un continuoincremento difícilmente justificable en el marco de la actual crisis económica.

Si subvencionar bancos como si fueran ONGs o construiraeropuertos donde no existe tráfico aéreo nos parece un despilfarroincomprensible; ¿Qué cabe pensar sobre destinar importantes partidaspresupuestarias a comprar aviones, fragatas, blindados, submarinos, misiles ymunición diversa?¿Qué terrible enemigo poseemos que convierte en necesaria esadesproporcionada inversión bélica?.

La respuesta a esa cuestión se halla en los compromisosadquiridos derivados de nuestra pertenencia al aparato militar de la OTAN a laque, sin embargo, el pueblo español siempre se opuso y que nos obliga a iraumentando progresivamente el gasto en armamento mientras se maquilla semejanteindecencia administrando arbitrariamente el Fondo de Contingencia y desviandodinero de ministerios tales como el de Industria, camuflándolo como I+D.

En los últimos años, hemos gastado casi 30.000 millones deeuros solamente en comprar armas. Para pagarlas hemos contraído créditos que nopodremos cancelar por lo menos hasta el año 2025. De hecho, la tercera parte deesa absurda deuda procede de los intereses de demora devengados gracias a laineptitud e incompetencia de nuestros gobernantes para afrontar los pagos desemejante dispendio. Es decir, nuestros dirigentes se dedican, presionados porla OTAN, a adquirir todo tipo de armamento que en modo alguno necesitamos yluego no saben ni como pagarlo. Con todo ese dinero podríamos haber financiado,por ejemplo, la mayor parte de la red de alta velocidad. De hecho, solamentecon lo que nos gastamos cada año en ese estúpido concepto, estaríamos ensituación de afrontar casi medio millón de subsidios de desempleo más,construir 10 hospitales o inaugurar 3 universidades.

A todo esto hemos de añadir la cuestión surrealista deenviar soldados a cualquier recóndito rincón del mundo a defender no se sabebien el que. Las partidas presupuestarias destinadas a tal fin crecen a unritmo que ya lo quisieran para si las pensiones de los mayores pero, alparecer, a nuestros políticos les preocupa más el prestigio patriointernacional que su dignidad. En total gastamos en Defensa más de 70 millonesdiarios y, aún así, a la hora de efectuar recortes, Educación, Sanidad,Cultura, Ciencia y Asuntos Sociales son las áreas más perjudicadas. ¿Qué tipode mundo es ese al que nos están conduciendo que necesita más soldados ypolicías y menos médicos y maestros?.

Luis Bodoque Gómez – Equipo de coordinación estatal MUNDO SIN GUERRAS Y SIN VIOLENCIA ESPAÑA