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Armas Nucleares. Situación Actual. PDF Imprimir E-mail
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Introducción

El objetivo de este documento es proporcionar elementos que permitan demostrar cuan elevado es hoy el riesgo de utilización de armas nucleares, incluso de que se desencadene una guerra nuclear, así como precisar las consecuencias dramáticas que provoca su empleo.

Riesgos de utilización del arma nuclear

El riesgo de utilización del arma nuclear se sitúa en distintos niveles. En primer lugar, y los más habituales, son los riesgos vinculados a los Estados, y luego, una novedad con respecto a la guerra fría, los riesgos vinculados a las organizaciones criminales, y a individuos aislados.

Riesgos vinculados a los Estados. Cantidad de armas nucleares

Evidentemente, cuanto mayor sea la cantidad de armas nucleares existentes, mayor será el riesgo de utilizarlas.

Según algunas estimaciones, actualmente la energía del arsenal nuclear mundial es unas 20 veces superior a la que bastaría para destruir la totalidad del planeta, y ese arsenal mundial está constituido por unas 27000 cabezas nucleares.

Teniendo en cuenta las consecuencias provocadas por las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki, imaginamos horrorizados lo que podría producir el conjunto de las armas nucleares existentes en el planeta.

La actual energía nuclear mundial equivale a tres toneladas de TNT (Tri-Nitro-Tolueno, explosivo muy destructor) suspendidas sobre la cabeza de cada habitante del planeta.

Número de Estados que poseen el arma nuclear

Evidentemente, también cuanto mayor sea el número de Estados que posean el arma nuclear, mayor será el riesgo de utilizarla.

A lo largo del tiempo, el número de Estados que han adquirido el arma nuclear no deja de aumentar. Hoy son ocho los Estados que con seguridad la poseen. Por un lado, las cinco grandes potencias nucleares: EEUU, la Unión Soviética (hoy Rusia), China, Francia y Gran Bretaña. El carácter antidemocrático de todos esos países no nos tranquiliza.
Por otro lado, Pakistán e India. Dadas las tensiones existentes en Asia, sobre todo entre esos dos Estados en permanente conflicto, hay motivos para preocuparse. Y, finalmente, Israel. Teniendo también en cuenta la situación actual en Oriente Medio, hay motivos para estar muy preocupados.

En 2005, Corea del Norte afirmó estar en posesión del arma nuclear. Varios Estados desarrollaron o desarrollan (o se sospecha que lo hicieron o lo hacen) programas nucleares con fines militares, en particular: Argentina, Brasil, África del Sur, Libia, Irak, Argelia, Siria y Arabia Saudita.
Finalmente, conviene señalar que 18 países industrializados poseen capacidades técnicas necesarias para fabricar armas nucleares.

Lo más inquietante es que el número de Estados que van a dotarse de armas nucleares podría aumentar muy rápidamente en los próximos años, debido al efecto bola de nieve. Así es, cuando un Estado posea el arma nuclear, algunos de sus vecinos intentarán hacer lo mismo, especialmente si existen fuertes rivalidades en la región.
Por ejemplo, si Corea del Norte continua con su programa nuclear con fines militares, es evidente que Japón, Corea del Sur y Taiwán iniciarán el mismo programa. Otro ejemplo: si Irán logra dotarse de armas nucleares, algunos de sus vecinos van a pisarle los talones, sobre todo Arabia Saudita, Egipto, Siria y Turquía. La lista de candidatos potenciales no termina ahí. Se habla de Birmania, Indonesia, Malasia, Nigeria, Argelia...
La AIEA (Agencia Internacional de la Energía Atómica) prevé que unos cuarenta Estados podrían dotarse del arma nuclear en los próximos veinte años. Podemos fácilmente imaginar lo que eso produciría...

Posición de las cinco grandes potencias nucleares

Debemos recordar que las cinco grandes potencias nucleares tienen una responsabilidad importante en lo que concierne a la proliferación del arma nuclear.
En primer lugar, desde la entrada en vigor del TNP (Tratado de No-Proliferación) en 1970, se comprometieron a eliminar completamente su armamento nuclear con arreglo al artículo VI del TNP. En 2000, la conferencia de revisión del tratado ha permitido obtener un compromiso “inequívoco” de los Estados nucleares a un desarme nuclear total en 13 etapas. Y sin embargo, nada se ha hecho en ese sentido, o muy poco.
Frente a esta actitud, algunos Estados, independientemente de cualquier otra consideración, se convencieron de la necesidad de poseer armas nucleares para protegerse de ataques.

De hecho, las grandes potencias nucleares vendieron su tecnología nuclear “civil” a otros Estados sabiendo a ciencia cierta que sería empleada para fines militares.

Lejos de emprender el camino del desarme total, las grandes potencias nucleares, en especial los EEUU y Francia, están renovando y modernizando completamente su arsenal nuclear para perfeccionarlo, especialmente en lo que a alcance y potencia se refiere.
Quieren poner a punto nuevas armas. Los EEUU estudian la fabricación de armas nucleares miniaturizadas para una utilización directa en el campo de batalla. Francia dispondrá próximamente de medios para realizar este tipo de estudio. EEUU quiere producir 125 nuevas armas nucleares por año, de aquí al 2022.

Un segundo factor de riesgo, vinculado a las grandes potencias nucleares es su cambio de política en lo que a utilización de armas nucleares se refiere. Una estrategia “defensiva” basada en la disuasión, deja cada vez más lugar a una estrategia ofensiva, donde las armas nucleares pueden ser utilizadas directamente en conflictos o situaciones de crisis.

Así, en 2002, EEUU modificó su estrategia nuclear, en especial después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, permitiendo el empleo de armas nucleares en los llamados ataques preventivos contra Estados como Irak, Irán, Corea del Norte, e incluso contra China o Rusia. Actualmente, se proponen seriamente utilizar armas nucleares para destruir las instalaciones nucleares situadas en Irán. En enero 2006, por primera vez Jacques Chirac estaba dispuesto a emplear armas nucleares contra los Estados que amenazaran a Francia con ataques terroristas.
En definitiva, constatamos que las armas nucleares están cada vez más integradas en el conjunto de armas ofensivas y podrán ser utilizadas como cualquier otra arma.

Utilización accidental del arma nuclear

Además de una utilización intencional, el riesgo de un empleo involuntario del arma nuclear es igualmente destacable.

Por ejemplo, en 1995, Rusia detectó un misil que sobrevolaba Noruega. El maletín nuclear del presidente Putin se activó por primera vez. Después, se dieron cuenta a tiempo que se trataba de un simple cohete científico.
En un futuro próximo la Historia nos dirá tal vez que escapamos por muy poco a una catástrofe.

Riesgos vinculados a organizaciones criminales, o a individuos aislados

Los riesgos vinculados a organizaciones criminales, o a individuos aislados son bastante nuevos, poco presentes durante la guerra fría, y muy inquietantes. Son pocas las informaciones que circulan al respecto.

Lo que se sabe a ciencia cierta es que en estas últimas décadas se han estado desarrollando redes de traficantes. Algunas de estas redes están muy bien organizadas y perfectamente integradas en el circuito económico mundial neoliberal, y se han aprovechado al máximo de la liberalización. Proveen a los Estados y a las organizaciones criminales (estas últimas disponen de apoyos y medios financieros cada vez más importantes). En especial, pueden proveer material fisible, materia prima para fabricar el arma nuclear. Las redes de traficantes se han fortalecido especialmente desde la caída de la Unión Soviética pudiendo recuperar material fisible de los arsenales nucleares.

Obtener material fisible no significa necesariamente tener el arma nuclear puesto que son necesarias algunas competencias y unas capacidades tecnológicas, particularmente para realizar el sistema de carga que permite iniciar la reacción nuclear en cadena. No obstante, habría que preguntarse si ciertas organizaciones criminales no tendrán ya el arma nuclear o cuando menos podrán tenerla en un futuro. Con respecto a los grupúsculos y a los individuos aislados, todo es posible a partir de ahora. No cabe duda de que todo esto es muy preocupante por ser totalmente incontrolable.

El último punto tiene que ver con la bomba radiológica, denominada también bomba “sucia” (¡¡como si hubiera alguna limpia!!) o bomba del “pobre”. No se produce explosión nuclear. La bomba radiológica está constituida por un explosivo convencional, rodeado de materia radioactiva. El objetivo es dispersar elementos radioactivos muy tóxicos, con efectos a largo plazo (cáncer, leucemia...).
La bomba radiológica es mucho más accesible para las organizaciones criminales y para los individuos aislados que la bomba atómica. Imaginemos que un grupo terrorista utiliza este tipo de bomba en una gran ciudad, por ejemplo París, en particular con plutonio excesivamente tóxico. Es difícil cuantificar el número de víctimas, sin duda decenas de miles de muertos, incluso centenares de miles de muertos a largo plazo.


Consecuencias provocadas por el empleo del arma nuclear, y de una guerra nuclear.
Hiroshima y Nagasaki


Empecemos por lo que se produjo en Hiroshima y Nagasaki. Aun cuando la potencia de las bombas atómicas empleadas parecen ridículas en comparación con la que pueden tener hoy, Hiroshima y Nagasaki dan testimonio de las horrorosas consecuencias provocadas por la utilización del arma nuclear.

En Hirsoshima, con una bomba atómica de “solo” 13 kilotoneladas de TNT, era una onda choque que se propagaba a una velocidad de 1000 km/h, reduciendo instantáneamente todo a cenizas en un radio de 2 kilómetros. Se formó una bola de fuego en un radio de 1 kilómetro donde la temperatura alcanzó varios miles de grados Celsius y donde todo fue instantáneamente vaporizado y reducido a cenizas, incluida la gente. Edificios y personas se quemaron instantáneamente hasta una distancia de 4 kilómetros. Otras personas sufrieron quemaduras de 3er grado en una distancia de hasta 8 kilómetros.

Algunas estimaciones calculan la muerte de 100.000 personas, provocada únicamente por esos efectos inmediatos. Luego, aparecen los efectos a largo plazo, en especial debidos a las radiaciones ionizantes (cáncer, leucemia...), y a menudo en condiciones de lenta agonía. En 2004, el total de los muertos en Hiroshima ascendía a 235.000 personas.

Y sin embargo, estas cifras difícilmente traducen el terror y el drama humano vivido. Para hacernos una idea, he aquí algunos extractos de testimonios:
“...unos soldados salieron de una trinchera, manaba sangre de sus cabezas, de sus torsos y de sus espaldas. Era una visión dantesca. Sus rostros estaban completamente quemados, las órbitas vacías, y el fluido de sus ojos fundidos se derramaba sobre sus mejillas. Sin duda estaban mirando al cielo en el momento de la explosión. Sus bocas no eran sino heridas hinchadas y cubiertas de pus...
Familias enteras con el rostro desfigurado se ayudaban las unas a las otras. Algunos heridos lloraban. La mayoría vomitaba. Algunos tenían las cejas quemadas, y la piel colgaba de su rostro y de sus manos. Otros, a causa del dolor, tenían los brazos levantados como si sostuvieran una carga sobre sus manos. Si cogías a un herido de la mano, la piel se caía a trozos, como un guante...
Las quemaduras, en un primer momento amarillas, se volvían rojas, hinchadas, y la piel se despegaba. Después empezaban a supurar y a exhalar un olor nauseabundo...
Aparecían manchas azuladas en sus cuerpos. Y luego sangraban por las orejas, por la nariz, por la boca. Al principio, los médicos atribuían estos síntomas a un estado de debilidad generalizada. Dieron a sus pacientes inyecciones de vitamina A. Los resultados fueron horribles, la carne empezó a pudrirse alrededor del agujero hecho por la aguja de la jeringuilla.
De veinticinco a treinta días después de la explosión aparecían los primeros desórdenes sanguíneos: Las encías sangraban, el número de glóbulos blancos sufría un dramático descenso mientras explotaban los vasos de la piel y de las mucosas...
Al final de la segunda etapa -si el paciente había sobrevivido- aparecía la anemia, es decir el descenso de glóbulos rojos. Durante esta fase, muchos enfermos morían de infecciones en la cavidad pulmonar...
Los sistemas de reproducción se vieron durablemente afectados: Los hombres se volvieron estériles, las mujeres embarazadas abortaron, y todas las mujeres en edad de procrear constataron que su ciclo menstrual se había detenido...

Cómo no estar presos del pánico con lo que podría suceder hoy, teniendo en cuenta el arsenal nuclear existente

En cuanto a Nagasaki, donde la energía de la bomba atómica era de 22 kilotoneladas de TNT, el número total de muertos es de 100.000 personas, considerando solo los decesos inmediatos y aquellos sobrevenidos en las semanas y meses que sucedieron a la explosión.


Las armas nucleares actuales

Actualmente, las armas nucleares son mucho más potentes que las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, lo que podría conducir a un escenario mucho más grave.

A modo de ejemplo, una bomba de neutrones de 10 megatoneladas de TNT, supondría la erradicación de toda vida en un radio de 4 kilómetros y quemaduras de 3er grado en una distancia de hasta 30 kilómetros. Imaginemos por un instante que se lanza este tipo de bomba sobre una gran ciudad. Imaginemos este tipo de bomba lanzada por ejemplo sobre la región de Ile de France (la longitud este-oeste y norte-sur son respectivamente de 18 y 9,5 kilómetros).
Para hacernos una idea de su dimensión, 10 megatoneladas de TNT corresponden aproximadamente a la potencia del conjunto de las cabezas nucleares que se encuentran en un solo submarino nuclear lanzamisiles francés.

La guerra nuclear y el invierno nuclear

Terminaremos con el último escenario, el escenario de la catástrofe. En 1983, un grupo internacional de científicos publicó un estudio sobre las consecuencias de una guerra nuclear global.

Por supuesto, volveremos a encontrar las consecuencias inmediatas de las explosiones nucleares descritas anteriormente. De hecho, las infraestructuras, en especial las industriales, médicas y de transporte, serían destruidas bajo los efectos directos e indirectos (en particular, incendios y seísmos) de las explosiones nucleares. En estas condiciones, teniendo igualmente en cuenta el nivel tan elevado de las radiaciones ionizantes, es difícilmente previsible poder prestar auxilio a los heridos y sobrevivir.
Para una guerra nuclear que se produjera en un 90 % de Europa, Asia y América del Norte y en un 10 % de África, América latina y Oceanía, según las estimaciones de los científicos, las consecuencias inmediatas serían 1,15 mil millones de muertos y 1,1 mil millones de heridos.

No obstante, los científicos insistieron sobre dos fenómenos que conducían a lo que se denomina el invierno nuclear, cuyas consecuencias serían todavía más dramáticas.

En primer lugar, las explosiones nucleares conducirán directamente a expulsar de la atmósfera cantidades enormes de polvareda. Provocarán asimismo incendios, que formarán también cantidades inimaginables de aerosoles. Esta nube de polvo y aerosoles que podrían seguir presentes en la estratosfera durante años, impedirán en gran parte a la luz del sol alcanzar la superficie de la tierra. Habría un cambio climático brusco a escala planetaria. Se podrían dar descensos de veinte grados Celsius.

Paralelamente, la capa de ozono que nos protege de los rayos ultravioletas será parcialmente o totalmente destruida.

En el transcurso de algunos meses, los árboles, las plantas y las flores perecerán por no poder asegurar la fotosíntesis. Los animales vegetarianos y las aves desaparecerán progresivamente por no encontrar con qué alimentarse. Debido a que el fitoplacton o placton vegetal ya no asegurará la fotosíntesis, el zooplactón y muchos peces morirán también. Y de eslabón en eslabón toda la cadena alimenticia sufrirá al final una extinción masiva. Desgraciadamente, el ser humano está en la cima de ese edificio... En esas condiciones, sin duda miles de millones de seres humanos morirán de hambre.

Andreï Sakharov, físico nuclear y premio Nóbel de la Paz, estimaba en 1983 que el invierno nuclear podría acarrear, con toda probabilidad la destrucción de la humanidad como especie viviente. Desgraciadamente, esta predicción todavía es vigente en la actualidad.


ES URGENTE EL DESARME NUCLEAR TOTAL

Armas nucleares en manos de desalmados
Hoy en día podrían estar viajando en cualquier maletín bombas 10 veces más destructivas que las que asolaron Hiroshima y Nagasaki

Hay una guerra planetaria, y ésta es la 3ª guerra mundial que se está librando entre el mundo judeo-cristiano y el musulmán:
Irán ha retomado su investigación sobre la energía nuclear. Dice que es con fines pacíficos.

Actualmente los países que poseen armas atómicas declaradas son 8: EE. UU., Rusia, China, Inglaterra, Francia, India, Paquistán y Corea del Norte.
Irán fue declarado (unilateralmente) como miembro del Eje del Mal por Bush, presidente de los EE. UU. El mundo occidental se ha puesto en guardia. Europa ha desplegado su diplomacia y prepara, junto con Estados Unidos, una pinza en la ONU para conseguir que el Consejo de Seguridad emita sanciones contra ese país musulmán por atreverse a manejar uranio y tratar de enriquecerlo.
El argumento básico es que si Irán, tiene fuentes de petróleo para satisfacer sus necesidades energéticas, la intención oculta en la investigación del uranio es para llegar a fabricar la bomba atómica.
El presidente de Irán Mahmoud Ahmadineyad que podría definirse (siempre con una óptica política occidental y falta de exactitud en este aspecto) como nacionalista. No sólo ha manifestado su intención de emprender ese proyecto sino que además, ha invitado a otros países a que se asocien con Irán si quieren compartir esos conocimientos.
¿Con qué moral pueden los del bando de acá, armados hasta los dientes de bombas nucleares y sembrados los países europeos de centrales nucleares, pueden exigir a Irán que abandone su iniciativa? ¿Son acaso creíbles?
Para complicar más las cosas, Israel masacra población civil en Gaza y Líbano con total impunidad, provocando a todo el mundo árabe.
Es este, pues, un momento adecuado para retomar la lucha antinuclear en el planeta. Esperemos que los grupos anti-nucleares y ecologistas, de todos los países redoblen esfuerzos para exigir a sus gobiernos que abandonen de una vez por todas la energía de fisión ya sea para fines pacíficos (Chernobil) como bélicos (Hiroshima y Nagasaki).

No podemos esperar nada bueno con ese puñado de gobernantes canallas de uno y otro bando que controlan el futuro, a través de sus decisiones, de los 6.000 millones de personas que viajamos en este planeta; y este es otro ejemplo más de que las poblaciones de todos los países implicados en la energía nuclear de todas partes del mundo deben dejar de mirar para otro lado y exigir su abandono inmediato
Así que, este parte de guerra es otra oportunidad más para tomar una decisión vital que oriente nuestra vida en una dirección opuesta a la de los acontecimientos.

 
Mundo sin Guerras. España